La historia de Lácteos Ovejero
1932, los inicios de Lácteos Ovejero
Empresa fundada por D. Severino Ovejero. Hacia el año 1932 empezó comprando en los pequeños pueblos de La Bureba productos que elaboraban sus habitantes, principalemente quesos frescos de Burgos. Estos se vendían en otras localidades mayores del entorno de Briviesca o se enviaban a Bilbao, Madrid e Irún.
Años después se incorporaron a este trabajo alguno de sus hijos y fueron aumentando su radio de acción. Utilizaban medios de transporte como asnos, bicicletas, una moto como primer vehículo con tracción a motor y, por fin, pasados unos años, pudieron adquirir su primera furgoneta.
Comienzo de la producción propia
A medida que se iba sofisticando el transporte y aumentando sus mercados, decidieron cambiar el enfoque de su actividad para adaptarse a nuevas perspectivas: producir ellos mismos los quesos recogiendo la leche en los pueblos de La Bureba, consiguiendo de esta manera una mayor capacidad de abastecimiento a nuevos y mayores clientes. Para ello, acordaron con sus proveedores recoger la leche de sus ganados para elaborar Ovejero el producto igual que lo hacían ellos: con leche fresca y cuajo natural.
Primeras inversiones
Corrían los años 50 y primeros de los 60, la tecnología brillaba por su ausencia, pero poco a poco se fue incrementando la producción y se pudieron realizar las primeras inversiones que ayudaron a racionalizar el proceso tanto en la elaboración como en la distribución, con un fuerte asentamiento en el País Vasco gracias a «Mantequerías Santi».
El éxito de la cuajada Ovejero
A principios de los 70, un pastor vasco amigo de la familia Ovejero nos enseñó a elaborar cuajadas de la misma forma que las hacía en el caserío.
Contábamos con una materia prima excepcional: la leche de la oveja de raza churra alimentada con el pasto de los campos de La Bureba que le da un sabor especial y con una técnica basada en un modo de elaboración artesanal.
El éxito fue rotundo y desde entonces nuestras cuajadas pueden presumir de estar situadas en la cúspide del prestigio nacional.
CONSOLIDACIÓN E INNOVACIÓN: UNA TRAYECTORIA RECONOCIDA
En 1998 inauguramos unas nuevas instalaciones que nos permitieron acercar aún más nuestro producto al consumidor, garantizando los más altos estándares de calidad e higiene sin renunciar al saber hacer que hemos transmitido de generación en generación.
Este compromiso con la excelencia quedó patente entre 2002 y 2008, periodo en el que nuestro queso de mezcla tierno elaborado con leche pasteurizada, fue distinguido con el prestigioso premio Cincho de Oro, así como en dos ocasiones con el Cincho de Plata, a nivel nacional e internacional.
La empresa ha continuado su evolución apostando por la diversificación y la innovación, desarrollando nuevos productos como nuestro prestigioso yogur natural de oveja y otras variedades. Siguiendo esta línea, en 2025 lanzamos al mercado un kéfir semidesnatado de vaca, que ha tenido una excelente acogida entre los consumidores.
Hoy, seguimos avanzando con la misma pasión y compromiso que nos han definido desde nuestros inicios, mirando al futuro sin perder de vista nuestras raíces y nuestra vocación por la calidad.